martes, noviembre 10, 2009

Rostros expresivos (Muelle-L6).

Al contrario que en las películas. Al contrario que en aquellas películas antiguas el silencio no es un problema. No es un signo. No es un fin universal. El silencio. El no decirse nada. No es peor que un domingo por la tarde. No es peor que un libro no devuelto. No es peor. Y ahora que me pitan los oídos sé que no es porque alguien me insulte sino porque alguien me ama. Me he puesto romántica después de bailar canciones absurdas en las escaleras mecánicas. Me he puesto triste después de cenar sola, sentada en el taburete negro, verduras frías y enlatadas. Mutante, no soy una mutante. Láser, no tengo la piel suave. Pruebe este juego, pruebe este juego conmigo, en el borde del abismo, brecha, tierra quebrada, acantilado, en el hondo borde: penetre, juegue, hágase cielo entre tanta humedad. Y quién es aquí el ausente. Quién es el culpable. Quién, el muerto.

lunes, noviembre 09, 2009

Sabe que él sabe (y él sabe que ella sabía).

Helena Manzano

Soy solamente un puñado de tierra que tropieza,

Un insolente juguete de cabellos negros

Y dientes amarillos. No es culpa mía

Si no parezco de carne y hueso, si bajo mi sombrero

Y mi pantalón gastado palpita un cielo puro […]

Soy solamente un animal que escribe y se enamora.

J. E. Eielson

Heartsrevolution: o Por qué te caigo mal.

A) Esa es la niña mona (la niña que se cree mona), la niña que leyó unos cuantos libros, la niña que escuchó unas cuantas canciones, la niña, en definitiva, que chupó unas cuantas pollas. O bien: La chica de los editores. La chica de los redactores jefe. La chica espantapájaros, monstruo, asesino del arte. La chica -lo que en realidad es. Una pequeña mema, una pequeña guarra; la mayor de las estulticias unida a la mayor depravación. En la chica se aúnan toda la abyección del golfo y del colegial. (Baudelaire)

B) La imagen que uno da de sí mismo. La imagen que no quiere dar. La imagen que se le escapa: mira mi foto y mira lo que me rodea. Mira mis versos y mira los que me rodean. Mira mi mundo y en qué se parece al tuyo. Y qué es lo que falla. Y. Por. Qué. Tanto. Punto. Y. Seguido. Porque dudo porque no es rápido. Porque dudo y me paro y toso el Flumil y los jodidos mocos. Y soy tímida, lo eres y me detengo y esa es la escritura que ahora necesito.

C) La imagen: Neo2 vs. Quimera. VICE vs. Pre-Textos. Lesley Arfin vs. Virginia Woolf. O, por qué no, tú misma vs. tú misma, en versiones lomolíticas, polaroidianas enfrentadas a esas horas de lectura en el Cercanías, a esas otras de Biblioteca, a las gafas y el chándal en casa (como en Karekano, recuerdo), a las metaficciones de la cafetería (no me preguntéis por qué), a las interminables tardes de los martes intentando escribir un texto público mientras me muerdo las uñas –de los pies-. Tanto da…

D) Ibrahim. Ah. Ibrahim. Ay Ay. Ibrahim. Él lo sabe. El secreto: lo sabe. Los domingos a las doce de la noche todo está cerrado en esta ciudad de mer-de. Los Domingos Poeticofestivos, Ay, Las Resacas, Ay, El A***, Ay Ay.

E) Sobre el público (minúscula) que uno crea, que uno se crea, que a uno le crean. Sobre un público desconocido que a uno le imponen, que uno se impone, que apenas conoce. Sobre esto o aquello que el público (minúscula) dice. Sobre el abanico de miradas que uno recibe: las que se dejan aconsejar por las citas, las que se quieren involucrar, las que se reconocen dans les images, las que te odian. Sobre ese rebaño de ojos que no sé digerir ni agradecer.

F) L_ _ _.

G) En la mesa los apuntes de economía. Futuro próximo el temblor de manos. Futuro lejano, pensando a largo plazo (courier, eh!), en definitiva sí: mañana, mañana de mañana, dentro de equis tiempo, sí, blabla. Glup. Que el árbol de la ventana, niña mona, niña tonta, pierda sus hojas mil veces más.

domingo, noviembre 08, 2009

Dame Flumil.

La muerte no puede ser experimentada por los vivos ni por los muertos.

William T. Vollmann

sábado, noviembre 07, 2009

Slim line, smooth-vibrator.





La noche Vibra. La cerveza enfría mi garganta-gripe, pero ya no soy La Enferma. Ya no estoy Enferma. Ya no tengo el Síntoma de Antes, sí el de Ahora. Y ellos me hacen reír con los bigotes. Con los regalos. Con los cuatro poemas vibradores. Mamá me manda un cuaderno y no sé con qué cita empezarlo. No quiero que sea de Foster Wallace, (por eso del amor). No quiero que sea Valente (por eso del desierto (de la enfermedad)). No quiero hoy una cita, por eso del silencio.

+ Suena

viernes, noviembre 06, 2009

19.

19 años y tan puesta.

+suena...

miércoles, noviembre 04, 2009

Sopa de Poetes, y de Zapatos y de Otras Cosas.

martes, noviembre 03, 2009

Porque mi abuela se queja de que no leo el libro que me regaló de Miguel Hernández.

Yo nací en mala luna.

Tengo la pena de una sola pena

que vale más que toda la alegría.

Miguel Herández


Y ella lo recita de memoria, mientras desayuno.

lunes, noviembre 02, 2009

Horizontal.

Ayudaba a las viejas a recoger las mierdas de sus canichepeludos, dijo. Las guardaba en bolsitas de plástico transparentes y luego las espachurraba haciendo una bola con la mano. Las guardaba, dijo, sin que ellas se enteraran en sus bolsas verdes de la compra, junto a los puerros y las coliflores. Toma caldo bueno, dijo. Toma caldo. Dijo. O eso imaginé. O eso pensé cuando pasaba por allí, con una caja de parches anticonceptivos recién comprados. Si compras nueve, dijo, te regalo una crema para las manos, dijo. O eso escuché. O eso imaginé que prometía la farmacéutica rubia. Toma dijo. Dijo. Dijo. Si compro nueve parches me regalan cremas suaves. Fórmulas de belleza. Y yo sin saberlo. Y yo con estas rugosidades. Con estas rugosidades en el alma. Ahora soy lisa. Muy lisa. Piel lisa y óvulos lisos. Vientre liso, vientre liso, miento, vientre gordo y grueso, vientre malo, vientre feo. La luz naranja. El neón de siempre en tu cara. Qué, guapa, dijo. Qué guapa y cuánto te quiero. Qué guapa y no te dejaré nunca. Qué guapa y cómo vibro dentro, dijo. O eso creo que dijo. O eso quiero que diga. O eso quiero decir. Paseo por el parque, recojo un carrete de fotos. Matadero, Ville Anodine, Porno Provincial y disfraces de pez globo. Vas por mal camino, dijo. Vas por mal camino con esa cara sucia. Con esa caca sucia. Con ese ovario sucio y cansado. Vas por mal camino con ese libro bajo el brazo. Con eso que escuchas. Eso que piensas. Ya han puesto la calefacción en mi edificio. Me pregunto cómo han tardado tanto. Me pregunto qué pretendía Dios haciéndonos pasar tanto frío. Me pregunto, digo. O eso creo que digo. O eso pienso. O eso te insinué aquella tarde, con la lágrima en el sexo. Me pregunto cuántos días aguantará mi sangre pegada a tu piel, sin que la luz nos delate.

domingo, noviembre 01, 2009

Dulce mortalidad.



Ponme gorda.

viernes, octubre 30, 2009

2: 40 am. Pacman-----13:55 pm. Savia Danone.


DANGER, IMPORTANTE, ADVERTENCIA, QUIA!

*Nota a principio de página 1: Mi visión nocturna se va a la fuga/ se revierte por sí sola/ y me deja escapar (Lydia Lunch, del poema I’m the gost).

*Nota a principio de página 2: Me voy. Me marcho el fin de semana entero y aquí dejo un texto bastante feo. No lo he corregido. No recuerdo exactamente lo que digo, sólo sé la idea, sólo sé que fue escrito anoche, durante el insomnio, y que esta mañana al encontrarlo no he podido evitar reír. Bendita, oh, escritura automática post-autobús nocturno. Bendita rabia. Benditos nuestros aires. Bendito Freud. (Que se pronuncia Froid, que se escribe como Frío en Francés, y eso es lo que tengo, y por eso, me voy…)

Prohibido pronunciar

Vengo de la lectura de Agustín Fernández Mallo y Eloy Fernández Porta en el Matadero de Madrid. A mucha gente le cae mal el Mallo. A mí me da igual. Es la segunda vez que lo veo actuar, y he disfrutado. De Eloy sólo puedo destacar su aspecto entrañable y su voz rotunda al recitar los versos. Los alrededores, metáforas de la soledad, pronuncia Eloy, y entonces lo anoto. Lo anoto entre ruidos metálicos e imágenes de marcianos. Los marcianos de consola me gustan. Los calzoncillos de I. tienen estampado de marcianos. El cielo, a la altura de la T4, es un campo de batalla marciano entre las líneas blancas de los aviones y los pájaros perdidos. El cielo es una jaula.

Sobre la soledad

El cielo aquí es una jaula, jaula y pájaro y Pizarnik (deja de leer a suicidas, deja de leer a moderniquis, deja de escribir sobre ah! política! eso que tanto te interesa! deja de respirar). Lo dice Arquíloco ¡si pudiera tener a Neobule en mis brazos! Y lo cito como puedo citar a Eloy. Metáforas de la soledad. ¡Ay, si en vez de estar sola pudiera tener sus marcianitos en mis brazos! Pero esto es la banlieue saavedrana, éstos los alrededores, y aquí no está I. y aquí no pienso en esa gente que se echa las manos a la cabeza al pronunciar Mallo. Ni en esa gente que se echa las manos a la cabeza al pronunciar Pardo. Ni en esa gente, Medel. Ni en esa gente Montero. Ni en esa gente Maillard. Ni pienso en esa gente ni en la poesía cuando miro a mi alrededor y sólo veo alrededor.

Amour, amour

¿Y qué negra sombra es El Alrededor, que no me asombra y me anula? Puedo decir Odio a Nietzsche. Puedo decir Odio a Borges porque es un pedante. Puedo decir Odio a Valente por sus gafas de culo de vaso. Odio Madriz. Odio (no lo diré). Odio a Robert Hass porque me recuerda demasiado a una droga pasada. Odio a Zambrano. Odio a Dostoyevki. Odio a tu padre y a tu madre y al mosquito cabrón. Odio a Beatriz Preciado. Odio a Gabriel García Márquez. Odio a Bukowski y a Nothomb. Odio, odio, odio.

Tras el recital de… (Cuaderno Nepalí, in memoriam)

Me atacan los marcianos. Tengo encima de la mesa un periódico, Nocilla Lab y Rilke. ¿De qué avergonzarme según tú? ¿No puedo leer sin que salten las alarmas? ¿Por qué elegir? ¿Por qué este sectarismo absurdo? En casa. Es tarde. Pienso en I. y sólo en los marcianitos de I. y sólo en derribarlos y que me derriben. Y I. Y I. sólo I. Vengo de la lectura de Agustín Fernández Mallo y me enamoro de Eloy. Vengo de su lectura y pienso en otras lecturas. ¿Os acordáis de aquella, 1999, Almería, en el aula de poesía, yo aún era pequeña, con Juan Carlos Mestre declamando a ritmo de acordeón? ¿Se puede llorar a los nueve años? ¿Se puede llorar de poesía? ¿Y de Estíbaliz Espinosa os acordáis, os acordáis, venga venga venga, os acordáis de su voz pagana y su corazón en aquel habitáculo de Madiz? ¿De Javier Rodríguez Marcos, en el salón noble? ¿De Aurora Luque en el instituto? ¿De Ángel González, en aquella grabación negra, a modo repeat tras su muerte?

Lo que me sale

Pero si tú me olvidas… caerás a los alrededores, muerto, a los alrededores. Como pájaro sin planeta. Como marciano, muerto. Muerto. Muerto. No tengo amigos y me importa lo que leo. Tengo experiencias y me importa lo que cuentan. Amo a I. y no entiendo la hipocresía. Pertenezco a este barrio y respeto al vecino. Escribo lo que quiero, y con suerte, lo comprendo.

*Nota a media página. Seos horas después. Sería la nota número cuatro, o la tres ,o, ya no recuerdo.

Estoy en la biblioteca y no encuentro a Hunter S. Thompson. Quiero leer a Hunter S. Thompson. Quiero que Hunter S. Thompson me cure la resaca de ayer, o anteayer, o de cualquier oto día en que los poetas (da igual qué poetas) salen a la calle entre luces de neón azul. No puedo leer a Hunter S. Thompson por la maravillosa biblioteteca de mi facultad no lo tiene. Tampoco puedo escribir Hunter S. Thompson porque la tinta del Boli azul se ha gastado.

(

Apenas leo lo que escribo y sin embargo hago el acto de escribir.

¿Alguien ve esto?

¿Éo? ¿En el eco de la página, alguien me escucha?

)

Tinta negra. Tinta de tatuaje. Llevo días intentado escribir sobre esto y no lo he hecho. Por fin. Por casualidad digo: tinta negra, y pienso en los últimos tatuajes de mi cuerpo. En su excusa. En su motivo aparente. ¿Por qué me tatúo? Porque no me gusta mi cuerpo. No me gusta mi piel porosa y mi vello negro. No me gustan mis brazos ni mis piernas. No soporto cómo me hicieron, no lo soporto. Y papá y mamá fabrican libros bonitos pero a mí me fabricaron mal. Mira qué tipa fofa y qué bigote. Y mira qué pelo enredado y cuánta sangre.

(

La tinta es la cirugía estética del escritor.

Del que pretender ser escritor. Del que miente.

)

La tinta es la excusa por la que venir a esta biblioteca mientras espero a que sea la hora exacta para verte. Chico Pacman. La guerra de los mundos. No puedo leer a Hutner S. Thompson y elijo entonces la poesía: Somos exactamente iguales. Y ninguno de los dos conoce la existencia de los espejos. O bien: Porque yo podré ser de vez en cuando un eclipse. Pero nunca un eclipse sin sangre de luz. Leo Usted de Almudena Guzmán y contengo la sangre en las pupilas.

(

Sangre. Menstruación azul. Hace dos semanas que sangro y no entiendo qué pasa aquí dentro. Por qué tanta violencia. ¿Qué debilidad? ¿Cuánto dolor?

)

Pacman, chico pac pac pacman. Marcianitos ensangrentados. Ya es Halloween. Y. Atención. Lo. He. Dicho. Me voy. Por eso escribo largo. Por eso pienso en largo. Porque morir en el día de los muertos no es redundante. Porque hace un año me enamoré de Chico Pacman en secreto mientras bebíamos vodka verde y fumábamos dorados antes de hacerle un sinpa al futuro. Al único futuro. Antes de marcharnos con las miradas bajas por no poder consumar esa sangre secreta en nuestros propios cuerpo

(

Qué daría por ver su cara?/ Daría mi vida —naturalmente— / ¡pero eso no es bastante! O bien: Sería más fácil fallecer —con tu tierra a la vista— que conquistar—mi azul península—perecer de deleite. O también Del vacío al vacío—un desencaminado camino llevé a mis mecánicos pies.

Emily Dickison

)

Busco a Dickison en Literatura Norteamericana y encuentro a su lado a Eve Ensler. Descubro sus Monólogos de la vagina, aparto a Emily y con curiosidad leo: Vagina. Ya está, lo he dicho. Vagina… he vuelto a decirlo una y otra vez durante los últimos tres años. O bien: si tu vagina se vistiera, qué ropa se pondría. O también: Yo lo llamo coño, lo he reivindicado: Coño. Realmente me gusta. Coño. Escuchadlo. Coño. Ce, ce. Ce de caverna, de crepitar, de clítoris, de caricia, de cuca, de calidez […] Eve y Emily, a mi lado. Emily y Eve. Eve, Emily y Almudena Guzmán. Vete a la Mierda Hunter S. Thompson. Eso es todo lo que he hecho esta mañana por no estar tú aquí. Vete a la Mierda con mi sangre. Porque este fin de semana me voy. Miedo y asco. Me voy en mi nave marciana. Me voy. Me voy. Y no me veréis.

*Nota a pie de página Cinq Diamants:

presione

con el dedo

el trazo

infinito

de

mi pecho